Grupos Electrógenos: por qué usar un cuadro de protección de cabecera en una instalación y cuándo hacerlo

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Grupos electrogenos

Los grupos electrógenos son maquinarias fantásticas que nos permiten tener electricidad en sitios donde no tenemos acceso a la red eléctrica o que nos aportan un plus cuando lo necesitamos.

Esto significa que nos ayudan a dos cosas. La primera, a poner en marcha toda la maquinaria que haría falta en obras o eventos donde la electricidad disponible es insuficiente. Y en segundo lugar, para asegurarnos de que no se apagarán todos los sistemas de la instalación por culpa de un fallo en la red eléctrica.

Es decir, nos dan seguridad. Por tanto, a priori tiene sentido procurar toda la protección posible a los grupos electrógenos.

Así que, hoy vamos a hablar sobre los cuadros de protección de cabecera en una instalación con grupos electrógenos. De esta manera, te ayudaremos a entender su funcionamiento y a decidir si será conveniente incluirlos en tu instalación.

Resumen sobre los cuadros de protección

Seguramente ya sepas lo que son, porque están altamente extendidos incluso en la vida cotidiana. Pero para cerciorarnos de que hablamos “el mismo idioma”, aclararemos un poco el concepto.

Fundamentalmente, los cuadros de protección son esos elementos de seguridad de los que disponen la mayoría de instalaciones eléctricas. Éstos incorporan unos interruptores automáticos que abrirán el circuito cuando se produzcan picos excesivos en las necesidades eléctricas.

En definitiva, cortan la corriente cuando se pide demasiada electricidad.

Lo más importante para este post es tener siempre presente que los cuadros de protección son elementos de seguridad. Protegen a la instalación eléctrica, a la maquinaria y, sobre todo, a los operarios.

¿Es necesario un cuadro de protección de cabecera?

Como siempre, la respuesta es “depende”.

Hay varios factores a tener en cuenta que están relacionados especialmente con la versatilidad de estos generadores eléctricos:

  • Potencia eléctrica suministrada
  • Configuración de los grupos electrógenos y red eléctrica
  • Uso principal y secundarios

Dependiendo de estas tres variables fundamentales, se podrá decidir si instalar el cuadro, qué tipo de cuadro, de qué forma se instalará y qué sensibilidad deberá tener el interruptor diferencial.

Realmente, la instalación de un cuadro de protección no solo es recomendable, sino también obligatoria en la mayoría de casos. Así que, cuando vayas a instalar grupos electrógenos, asegúrate de que al menos cuenta con uno y que esté en perfecto estado.

Entonces, la cuestión sobre si el cuadro de protección que se instalará deberá ser de cabecera dependerá en gran medida también de la comodidad o capacidades de los operarios. Al ser de cabecera, deberían ser más accesibles y, por tanto, su manipulación será más fácil.

En cuanto a la configuración en la que se instalen los grupos, ten en cuenta que muchas veces se colocan varios, dificultando el acceso a alguno o algunos. Por tanto, si los cuadros de protección son de cabecera, será mucho más cómodo y llevará menos tiempo reanudar la corriente eléctrica.

Evidentemente, esto hace que sean más recomendables cuando se prevea que se van a tener que manipular o revisar más a menudo.

Si hablamos de casos concretos, podemos comentar el ejemplo de una instalación de grupos electrógenos para suministrar electricidad a la maquinaria de una obra.

En este caso, la instalación de un cuadro de protección será obligatoria y los requerimientos eléctricos que conllevará pueden ser muy altos. Además, habrá elementos que funcionen continuamente y otros que lo hagan de forma esporádica. Por tanto, será difícil prever todos los posibles picos de energía.

Ante esta pequeña incertidumbre, posiblemente haya que tratar con el cuadro de mando en varias ocasiones. Si no es de cabecera y es de difícil acceso, se puede perder mucho tiempo (y dinero) en esa labor.

Otras consideraciones de seguridad

Hay que aclarar que el hecho de que sea de cabecera es independiente de la seguridad que éste aporte. Lo importante es que la calidad y especificaciones sean las adecuadas.

Recuerda que la seguridad es siempre lo primero. Los cuadros han de estar en perfecto estado, bajo condiciones en las que puedan funcionar como es debido. Y, por supuesto, su uso no exime de utilizar otras medidas de seguridad.

Por ejemplo, clavar bien una pica en el terreno a modo de toma de tierra. O que manipulen estos elementos solo personal cualificado debidamente preparado.

Si necesitas asesoría sobre la protección más adecuada para tu instalación, en Morillo te ayudamos